El 4 de noviembre de 2025, la Comisión Nacional de Salud publicó oficialmente las «Recomendaciones sobre los proyectos de examen de salud de los adultos (edición 2025)», en las que se incorporan expresamente las pruebas de función tiroidea, el cribado del cáncer de cuello uterino y otros proyectos a los elementos básicos del examen de salud, lo que marca una nueva mejora del sistema de chequeos de salud para adultos y un mayor enfoque en el cribado precoz de enfermedades y la prevención de riesgos para la salud.
1. Cambios esenciales de las nuevas normas: dos exámenes clave pasan a ser obligatorios
El ajuste que más atención ha atraído de estas Recomendaciones es que las pruebas de función tiroidea y el cribado del cáncer de cuello uterino, antes «elementos opcionales» en su mayoría, se integran formalmente en la categoría de exámenes básicos, cubriendo a todos los adultos que se someten a revisión.
Pruebas de función tiroidea: un panel de tres marcadores se convierte en la configuración básica
Las nuevas normas precisan que las pruebas de función tiroidea incluyen tres indicadores clave: la hormona estimulante del tiroides (TSH), la triyodotironina libre (FT3) y la tiroxina libre (FT4), que constituyen la exploración habitual de primera elección para diagnosticar el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
La TSH es el indicador más sensible para evaluar la función tiroidea y permite reflejar a tiempo las alteraciones en la regulación de la glándula tiroidea.
Como formas activas de las hormonas tiroideas, la FT3 y la FT4 reflejan directamente el estado de la función tiroidea; la FT3 ofrece mayor sensibilidad para el diagnóstico del hipertiroidismo, mientras que la FT4 se emplea con frecuencia en la confirmación conjunta de las disfunciones tiroideas.
Cribado del cáncer de cuello uterino: la detección combinada VPH + TCT se convierte en la opción dominante
Para el cribado del cáncer de cuello uterino en mujeres, las nuevas normas adoptan la combinación principal de «prueba de detección del VPH + citología cervical TCT» y fijan la frecuencia del cribado según los grupos de edad:
Mujeres de 25 a 64 años: prueba del VPH sola o cribado combinado VPH + TCT cada 5 años, o bien citología cada 3 años como alternativa.
Mujeres mayores de 65 años: si los registros de cribado previos son suficientes y todos los resultados fueron negativos, pueden interrumpir el cribado sistemático.
La infección persistente por VPH de alto riesgo es la principal causa del cáncer de cuello uterino (asociada a aproximadamente el 99 % de los casos), mientras que la TCT permite identificar con precisión las células cervicales anómalas; la combinación de ambas mejora notablemente la tasa de detección precoz.
2. Lista completa de los proyectos básicos del examen de salud (edición 2025)
Además de los nuevos proyectos obligatorios, las Recomendaciones definen un marco básico completo de examen, que abarca tres grandes categorías de proyectos esenciales:
Exploración general: altura, peso, perímetro de cintura/cadera, presión arterial y pulso.
Exploraciones físicas por especialidades: medicina interna (pulmones, corazón, etc.), cirugía (tiroides, mama, etc.), oftalmología, otorrinolaringología y odontología; las mujeres con antecedentes de relaciones sexuales deben someterse a un examen ginecológico interno.
Pruebas habituales: hemograma completo, análisis de orina, análisis de heces + test de sangre oculta en heces.
Pruebas bioquímicas: función hepática, función renal, perfil lipídico, glucosa en ayunas, hemoglobina glicosilada, ácido úrico en sangre y homocisteína en sangre.
Pruebas moleculares y citológicas: detección del VPH de alto riesgo y citología cervical.
Proyectos complementarios básicos: electrocardiograma de 12 derivaciones, radiografía de tórax en proyección posteroanterior (o posteroanterior y lateral) y ecografía abdominal (hígado, vesícula biliar, páncreas, etc.).
Proyectos específicos: ecografía de útero, anejos y mama en mujeres; pruebas de función pulmonar y densitometría ósea para mayores de 40 años; y análisis de composición corporal (porcentaje de grasa corporal, distribución muscular, etc.).
Con la entrada en vigor de las nuevas normas de 2025, para los fabricantes de productos de diagnóstico in vitro (IVD) los nuevos exámenes obligatorios impulsarán la demanda de reactivos y equipos relacionados, en particular de reactivos para la función tiroidea y el cribado del cáncer de cuello uterino. Asimismo, para adaptarse a las necesidades del cribado, las empresas deberán optimizar la estabilidad de sus reactivos, reducir costes, desarrollar reactivos diferenciados y desplegar líneas automatizadas de laboratorio, impulsando al sector desde la competencia homogénea hacia la innovación diferenciada.
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